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El
hilo conductor
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Con
mucha paciencia un par de manos desanudan madejas enmarañadas de
fibras de vida confundidas. ¿Cuál de estas hebras tiene
significado para mí, cuál de ellas se deslizó furtivamente
en la madeja y alborota todo aunque no tenga nada que ver conmigo? El punto de partida de la instalación fotográfica Reconocer cuya autora es la artista argentina residente en Berlín, Silvina Der-Meguerditchian es una fotografía sobre dimensional del pecho femenino. De cada uno de los pezones cuelgan hebras de lana que forman en el piso dos montículos debajo de la imagen. Es el principio, el origen de la vida, la madre. El seno alimenta y conforma el primer contacto del ser con el mundo exterior. La obra habla del dar, pero también de la capacidad de recibir. Manos adultas tratan de desenmarañar una madeja heredada. Las hebras rescatadas sirven. Con ellas la artista dibuja sobre fotos de Buenos Aires: un teléfono, una silla: actores surrealistas sobre las imágenes de las avenidas, sobre el escenario de la urbe. ¿Qué hago con mi identidad si dejé el escenario en el cual pensaba desarrollarla?, parece preguntar Der-Meguerditchian. La ciudad y el país nuevos nunca podrán convertirse en este tipo de hogar. La que soy ahora flota -incomprendida- en el aire. Estas últimas imágenes de la instalación son escenas dibujadas con lana sobre un material transparente, esta vez, en una categoría más abstracta, más allá del tiempo y el espacio: caminos que nos llevan a encontrarnos, deseos cumplidos o frustrados. Con
este trabajo, la instalación de Der-Meguerditchian cierra el ciclo
armoniosamente. Ya que el conocerse a sí mismo funciona como un
ciclo hermenéutico, en el cual siempre se vuelve a empezar con
nuevas formas de comprensión, nuevas preguntas y en el mejor de
los casos, nuevas certezas, para la próxima vez, tratar de hacer
las cosas mejor.
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